Mudanzas

1.- La campaña sucia no funcionó: las playas tabasqueñas lucieron abarrotadas.
2.- Al PRD le molesta que Pescando Vida produzca toneladas de mojarras. 
3.- La obra de González Pedrero no necesita de apologistas: brilla por sí sola.


EL PERIODO VACACIONAL DE SEMANA ha resultado como lo previeron las autoridades: con una afluencia masiva a los destino de playas en Tabasco. La campaña sucia orquestada por detractores y opositores a los gobiernos federal y estatal, no pegó. La gente no se dejó llevar por mentiras que supuestos “líderes de opinión” esparcieron en redes sociales con la finalidad de que los paseantes se abstuvieran de ir y provocar un fracaso económico en plena temporada vacacional. El tiro les salió por la culata.

Las playas en Cárdenas, Paraíso y Centla, lucieron no solo limpias de grumos o restos de hidrocarburo, como difundieron falsamente los agoreros del desastre, sino abarrotadas. La gente acudió masivamente a esos destinos turísticos.

El saldo rendido por las autoridades competentes ha sido blanco hasta el momento, con incidentes menores, gracias al operativo de seguridad implementado. La gente ha podido disfrutar con tranquilidad de sus días de asueto.

Los adversarios políticos se dedicaron a magnificar el derrame y a minimizar las labores de limpieza realizada por instituciones de los gobiernos federal y estatal para que estos destinos turísticos estuvieran en óptimas condiciones para recibir a visitantes locales y foráneos.

Recurrieron a imágenes o de otros derrames ocurridos en años anteriores para presentar un panorama devastador en la costa tabasqueña a fin de alejar a los visitantes de las playas. Afortunadamente, esa maniobra no funcionó. Se demostró que las playas lucían limpias y aptas para los bañistas.

HACE UNOS DÍAS, EL GOBIERNO ESTATAL expresó su satisfacción porque el programa Pescando Vida superó todas las expectativas de producción de mojarras. Se ha producido más de lo que se había previsto en estas fecha y, lo mejor, para los pescadores: la venta de sus productos se han vendido como pan caliente.

En la Central de Abasto se estableció un punto de venta de la mojarra producida por medio de este programa estatal, único en su género en todo el país. La comercialización del producto no solo se ha concretado fuera del estado sino que además satisface la demanda local.

Obviamente, eso genera resquemores en la oposición, que le molesta que a los pescadores el programa les haya cambiado para bien la vida. Según el subsecretario de Desarrollo Agropecuario y Pesca, Guillermo Priego León, en las últimas semanas se ha logrado comercializar más de mil toneladas de mojarra.

Ese dato tiene muy molesta a la oposición. En especial, al dirigente estatal del PRD, Rafael Acosta León, quien acusó al gobierno de hacer negocio con la venta de pescados y mariscos.

Ese infundio lo expresó solo porque el miércoles, el gobernador Javier May Rodríguez realizó un recorrido por la Central de Abasto de Villahermosa para constatar que la producción de mojarras de Pescando Viva iba viento en popa.

Eso le bastó a Acosta León para decir que el mandatario “se puso a vender a 90 pesos el kilo, no tienen vergüenza ya que, aunque son gobierno hacen negocio con el precio”. Definitivamente, al líder partidista nada le embona, todo critica, todo cuestiona sin más argumentos que la descalificación. Actúa como la gana de angora. Ni más ni menos.

CON MUY MALA ENTRAÑA, UN HISTORIADOR DE QUINTA cuestionó el legado de Don Enrique González Pedrero. Según este personaje, llamado Héctor Valencia Reyes, cuando fue gobernador de Tabasco, gobernó “bajo cierta perspectiva social” y en una etapa en la que el PRI “era sinónimo de represión, autoritarismo, corrupción, injusticia social e impunidad”.

Según este historiador, el reconocimiento a la obra de González Pedrero se ha hecho desde una “posición apologética y desde la historia oficial” lo cual resulta de una “miopía absurda”, más que por su trascendencia social y política.

El de González Pedrero fue un gobierno modernizador, culturalista y de corte democrático dentro del viejo PRI. Su administración se caracterizó por combinar desarrollo económico con énfasis en educación, cultura, infraestructura y atención a comunidades rurales e indígenas, en una entidad que vivía del boom petrolero pero también sus contradicciones sociales.

Enfatizó políticas orientadas a los sectores más pobres. Acuñó o popularizó la frase: “Por el bien de todos, primero los pobres”, que años después Andrés Manuel López Obrador convirtió en lema central de su movimiento y de su gestión presidencial.

González Pedrero era un intelectual de izquierda, no un político populista tradicional. Su gobierno se le recuerda como un período de “esplendor” cultural para Tabasco, con apertura a jóvenes, artistas y proyectos comunitarios, como los Centros Integradores. Fue un gobernador ilustrado que priorizó el desarrollo humano junto al material.

Historiadores de la talla de Lorenzo Meyer, Roger Bartra y Enrique Krauze, ubican a González Pedrero dentro de la tradición de intelectuales de izquierda que combinan academia y acción pública, sobre quien se han formado una imagen positiva de intelectual honesto y formador.  

Don Enrique no necesita que se haga apología de su obra. Los hechos hablan por sí solos de lo que fue su gestión como gobernador, pensador, historiador, académico, intelectual y político. No necesita de vejigas para nadar.

Por cierto, la vamos a recordar a este historiadorcito de pacotilla, que el rector de la UJAT, Guillermo Narváez Osorio, pertenece también a ese PRI “autoritario, represivo, corrupto” y del que no se ha ido, ahí permanece, adherido a otro de su misma especie y a quien le rinde pleitesía: Humberto Mayans Canabal.

Con su diatriba a González Pedrero, Héctor Valencia demuestra que, como historiador, carece de rigor y honestidad intelectual, pensamiento crítico y analítico, responsabilidad social y ética. Es un mercachifle. Habría que preguntarle si ya devolvió todo el dinero que le pagó la UJAT para que trabajara la memoria histórica de la Universidad, porque esa obra la dejó inconclusa. Estamos en lo dicho: es un pseudohistoriador.  
   

DESDE EL TAPANCO

Contrario a la CANACO, el Consejo Coordinador Empresarial de Tabasco, dejó claro que no tiene la intención de impulsar a algún empresario a un cargo de elección popular en las ya próximas elecciones de 2027.

De acuerdo a su dirigente, Dolores Hernández Valencia, el organismo empresarial está más enfocado en impulsar la economía y generar empleos en el estado, que en la promoción política de figuras del sector privado, tarea que la CANACO sí piensa realizar en los meses por venir. Al comercio organizado sí la interesa la grilla.

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