COMO SI FUERA NADO SINCRONIZADO, actores políticos de diversa catadura han intensificado sus ataques al gobierno de Javier May con el afán de debilitar su imagen. Por un lado, ataca Rafael Acosta León, dirigente estatal del PRD, acusando a diestra y siniestra a funcionarios de promoción anticipada de precampaña, que se menciona tienen aspiraciones políticas, con la finalidad de descalificarlos desde antes de que inicie formalmente el proceso interno en Morena y los tiempos electorales. Sabe que ese partido no tiene ninguna posibilidad de ganar alcaldías y diputaciones locales.
Qué mejor que un dirigente opositor se encargue del trabajo sucio, lanzar ataques por todo y por nada. Que si la violencia sin freno, que si la corrupción, que si el endeudamiento del estado. El chiste es hacer ruido mediático, sembrar la duda. Solo que esa narrativa ya no funciona, carece de efectividad.
Sin embargo, esa andanada es reforzada con la crítica sistemática de otro actor político venido a menos: Manuel Andrade Díaz, quien utiliza su espacio de opinión en redes para lanzar diatribas a Javier May y colaboradores. Acusa, señala como si fuera un político honorable y no es más que un mercachifle de la política. Por algo no ha podido ser diputado federal, ya no digamos senador. Así de mediocre es su estatura.
Y si eso no bastara, ahí están los “análisis” sesudos de Fraudelino Macario, quien sirve a los mismos intereses mezquinos que los anteriores. A este personaje de las cañerías periodísticas le filtran información desde el interior del gobierno, por gente vinculada al grupo de Adán Augusto, para golpear políticamente a Javier May.
Si algo distingue a este grupo es su marrullería, el juego sucio. Esa estrategia la aplicaban cuando el PRI era gobierno, precisamente en contra del hoy gobernador cuando estaba en la oposición. La lista de actores políticos que sumados a esta campaña negra es más amplia. Pronto iremos desmenuzando sus nombres.
Este fuego graneado hacia Javier no es casual sino coincidente con las recientes visitas semiclandestinas de Adán Augusto López Hernández a Villahermosa. El exgobernador no viene en calidad de turista ni de visita familiar. Nada de eso, viene a organizar a su equipo para lo que se viene, afinar la estrategia para desbancar del poder a su principal enemigo.
DEL OTRO LADO, NO SE VE OPERACIÓN POLÍTICA. Hay demasiada confianza en el trabajo en territorio, en el respaldo popular. Las encuestas dan amplio margen a Morena y muestran a una oposición muy empequeñecida.
Parece que olvidan un detalle nada menor: la disputa por el poder no es contra el PRI, PRD o Movimiento Ciudadano, sino contra el grupo político de Adán Augusto. Mientras estos se agrupan, se mueven en las sombras y ocupan posiciones en casi todos los partidos, incluidos los supuestos aliados, de este otro lado se ve mucha parsimonia. Ellos, sus adversarios, están acostumbrados a jugar sucio, rudo. No se andan con miramientos y cooptan a todo aquel que se deje. Su propósito es solo uno: ganar el Congreso para tener agarrado al gobierno y bajo su control la mayoría de las alcaldías, para dar el golpe final en 2030: recuperar la gubernatura.
Por esa razón ha colocado sus fichas en Movimiento Ciudadano, PVEM y PT. Gente que trabajó en el gobierno de Adán Augusto o que fueron diputados o alcaldes, impuestos por él, ahora ocupan posiciones importantes en esas fuerzas políticas.
Por ejemplo, José Ángel Vasconcelos López, contratista que a través del tráfico de influencias logró ganar licitaciones de obras en el pasado, es medio hermano de la exalcaldesa de Centla, Gabriela López Sanlucar, cuya esposa era la presidenta del DIF municipal. Ahora despacha en Movimiento Ciudadano. En ese partido hay varias cabezas de playa, listas para irse con todo.
El proceso interno de Morena será una lucha fratricida y no habrá margen de error. Los adversarios van a provechar cualquier resquicio o error para colarse o para usarlo como munición. Vienen dispuestos a todo y contra quien se les ponga enfrente. Y de este otro lado, ¿a qué están dispuestos?
EL CONFLICTO POLICIAL EN JONUTA se detonó por falta de voluntad política de la alcaldesa Soledad Villamayor Notario. No atendió a tiempo los planteamientos de los uniformados, quienes han denunciado que trabajan en condiciones muy precarias, desfavorables.
No cuentan con patrullas ni equipo de trabajo para realizar su labor de vigilancia en el municipio. En lugar de atender sus peticiones o ver la manera de resolverlas, la presidenta prefirió poner oídos sordos, cuando la seguridad es un tema prioritario.
Obviamente, los adversarios políticos han aprovechado esta situación para criticar a los gobiernos de Morena. Todo esto genera descontento en la población y se convierte en un serio problema que le puede pasar factura en las urnas el próximo año.
El municipio de Jonuta recibe un fondo federal (FORTAMUN) precisamente para atender el tema de la seguridad y lo que tiene que ver con equipo y uniformes para los policías. Aquí habría que ver qué pasa con ese recurso, si realmente se ha utilizado para ese fin, es dinero etiquetado. Tienen que rendir cuentas y si estas no son claras, fincar responsabilidades. Nada de complicidades.
DESDE EL TAPANCO
El Congreso aprobó este jueves una reforma al Código Penal del Estado para endurecer las penas al delito de asociación delictuosa. Este ilícito, considerado grave, duplicó su pena al pasar de 10 a 20 años de cárcel a quién o quiénes lo cometan, y se les impondrá una multa que puede oscilar entre 200 y mil días.