Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

Mudanzas

Matando, salando y secando al sol

1.-¿La UJAT debería estar farmeando aura, o farmear conocimiento?, una pregunta para Memo
 

2.- Mentiras en redes pueden convertirse en “verdad”, o destruir en minutos a una persona: El Fisgón
 

3.-Ahora “Somos México”, será sólo “Somos”; y es que pueden llamarse “Somos más de lo mismo”


LO QUE MUCHOS PENSABAN QUE jamás llegaría a una institución de educación superior, finalmente apareció en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco: “Farmear Aura”. La peculiar moda, que se ha convertido en todo un fenómeno entre los jóvenes, ahora también hizo escala en la máxima casa de estudios de los tabasqueños, donde algunos universitarios fueron vistos participando en lo que, para muchos, parecía más un espectáculo de circo que una actividad propia de un espacio académico. Y aquí surge la pregunta incómoda: ¿hasta dónde debe llegar una universidad en su intención de conectar con las nuevas generaciones? Porque una cosa es organizar actividades recreativas, culturales o de integración estudiantil, y otra muy distinta es abrir las puertas a tendencias cuyo principal atractivo parece ser simplemente llamar la atención y generar contenido para redes sociales.
 

NADIE ESTÁ DICIENDO QUE LOS JÓVENES DEBAN vivir permanentemente entre libros, laboratorios y aulas. La universidad también es convivencia, diversión y expresión. Pero siendo la UJAT una institución de educación superior, sería bueno preguntarse si todo aquello que se organiza dentro de sus instalaciones tiene que aportar, aunque sea mínimamente, a la formación, cultura o desarrollo de sus estudiantes. ¿Será entonces que el rector debería poner orden y establecer ciertos criterios para este tipo de eventos? Porque si la universidad va a “farmear aura”, al menos habría que procurar que también farmeen conocimiento.
 

EN REDES COMENZÓ A CIRCULAR UNA fotografía que, por sí sola, seguramente no tendría mayor trascendencia: aparece el exgobernador de Tabasco y senador morenista Adán Augusto López Hernández, acompañado de Alfonso Baca Sevilla, el exalcalde de Paraíso, que hoy se encuentra en calidad de prófugo luego del operativo federal en su contra. Y aunque una fotografía no prueba complicidades, sí abre preguntas que difícilmente pueden ignorarse. Sobre todo, porque Baca Sevilla enfrenta una orden de aprehensión y es investigado por diversos delitos, mientras su administración quedó en medio de un fuerte escándalo político y judicial. Del otro lado está Adán Augusto, cuyo nombre tampoco ha dejado de aparecer en el debate público desde que Hernán Bermúdez Requena fue detenido y señalado por las autoridades como presunto líder de una estructura relacionada con La Barredora. El cuestionamiento va en este sentido: ¿Qué relación existía entre ambos y qué tanto conocía Adán Augusto de los movimientos políticos que se tejían alrededor de Paraíso? Una pregunta con color a naranja.
 

RAFAEL BARAJAS, “EL FISGÓN”, presentó su nuevo libro Formación contra la desinformación, un trabajo que pone sobre la mesa uno de los grandes desafíos de la época: distinguir entre información, opinión, manipulación y noticias falsas. Durante la presentación, hizo un llamado tanto a la ciudadanía como a quienes ejercen el periodismo a asumir con mayor responsabilidad y ética la información que se consume, se genera y, sobre todo, se comparte. En tiempos donde una publicación en redes sociales puede convertirse en “verdad” en cuestión de minutos, la recomendación parece más vigente que nunca: antes de compartir, hay que verificar; antes de afirmar, hay que investigar.
 

DESDE EL TAPANCO
 

AHORA RESULTA QUE EL PARTIDO Somos México tuvo que quitarse el apellido por instrucciones del INE y quedarse simplemente con “Somos”. Una palabra corta, sencilla y, quizá, demasiado ambigua para quien pretende competir en serio en el terreno electoral. Porque “Somos” puede significar prácticamente cualquier cosa: somos ciudadanos, somos oposición, somos diferentes, somos los de siempre… o simplemente somos. El problema es que en política un nombre puede ser sencillo, pero una identidad electoral no se construye de esa manera, al vapor. Se necesita una propuesta, una estructura, candidatos competitivos y, sobre todo, conectar con una ciudadanía que cada vez exige más que discursos y nombres.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más