¿Y a mí qué?

La tortilla: misma masa, distinto precio, misma pregunta


Esta semana, como todas las semanas, compraste tortillas. Si vives en Tlaxcala, pagaste alrededor de 16 a 17 pesos el kilo. Si vives en Sonora, pagaste hasta 31. Misma tortilla, mismo país. Precio distinto. Esa diferencia no es un accidente: es el resultado de una cadena de costos, decisiones y omisiones que rara vez se explica con claridad. Este texto intenta hacerlo, sin gritos y sin propaganda. Cinco puntos, de lo que ya pagas a lo que puedes hacer hoy con esa información.

1) El promedio nacional no vive en tu comunidad

El gobierno reporta un precio promedio nacional de $24.18 por kilogramo, con corte al 13 de abril de 2026. Ese dato es real y tiene respaldo técnico. El problema es el uso que se le da: el promedio mezcla a quien paga $16 en una zona del centro con quien paga $31 en el norte, y termina en un número que no describe a nadie en concreto.

Por ejemplo, en Ciudad de México el kilo ronda $21.73, en Mérida llega a $28.17 y en Monterrey ronda $24.88. La brecha entre el kilo más barato y el más caro del país es de casi 17 pesos. Eso no siempre significa abuso. Pero tampoco es algo que deba quedarse sin explicación.

2) Por qué en tu ciudad cuesta más que en otra

La tortilla no depende solo del maíz. Detrás de cada kilo hay una cadena.

Primero, la distancia a centros de abasto y distribución. El centro del país suele tener ventajas logísticas. Norte, sureste y comunidades alejadas pagan más flete y más intermediación.

Segundo, la energía. La tortilla se hace con gas y electricidad durante horas. Cuando esos insumos suben, el precio responde, aunque el grano se mantenga.

Tercero, la logística diaria. En muchas zonas la masa y los insumos se mueven todos los días. El combustible se vuelve centavos por kilo, hasta que deja de ser centavos.

Cuarto, un costo incómodo pero real: inseguridad y extorsión. No es correcto y no debería existir, pero existe. Y donde existe, se vuelve un costo oculto que termina en el precio final.

3) Tres preguntas para saber si te están cobrando bien o de más

Primera: ¿tu precio alto se explica por costos o por margen?

Si tu zona está lejos del abasto, tiene energía cara y enfrenta inseguridad, parte del precio tiene explicación. Si estás cerca de rutas de abasto y aun así estás en el extremo caro de forma persistente, merece revisión.

Segunda: ¿te están dando el kilo completo?

Aquí no hay matiz. Kilo incompleto es abuso.

Tercera: ¿subió de golpe sin que cambiara nada visible?

Un salto repentino sin causa clara, especialmente si los insumos están estables, es señal de alerta.

4) El factor que viene de lejos y llega a tu mesa

Aquí conviene precisar algo que suele confundirse: el maíz que México importa en grandes volúmenes es, sobre todo, maíz amarillo, que se usa principalmente para industria y alimentación animal. La tortilla, en cambio, se hace mayoritariamente con maíz blanco, que depende más de la producción nacional y de su cadena de molienda y distribución. Por eso, una importación récord no garantiza automáticamente tortilla más barata en la colonia.

Dicho eso, hay un contexto que sí pega. En diciembre de 2024, un panel del T-MEC resolvió contra ciertas restricciones mexicanas relacionadas con maíz genéticamente modificado. México ajustó medidas en 2025. En 2026, entre enero y febrero, México importó 3.95 millones de toneladas de maíz desde Estados Unidos. Al mismo tiempo, hubo reportes de caída en cosecha esperada en Sinaloa por condiciones climáticas. Cuando la producción nacional cae y el entorno de importación se mueve, los precios tienden a tensionarse aunque el discurso intente contenerlos. Eso no lo decide el tortillero de tu comunidad. Pero tú sí lo pagas.

5) Lo que puedes hacer hoy mismo

Profeco tiene herramientas útiles y conviene usarlas. Quién es Quién en los Precios y los registros del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) ayudan a comparar el precio de tu ciudad contra el rango de tu estado. Eso no es para “pelear”, es para tener referencia.

Tres acciones concretas:

Primera: compara. Revisa el rango de tu ciudad antes de comprar.

Segunda: verifica. Kilo completo, siempre.

Tercera: reporta cuando haya abuso. Ticket y evidencia. Eso obliga a que el tema no se quede en rumor.

Y un apunte que también importa: sostener economía local es parte de la defensa del bolsillo. Si en tu zona una tortillería local ofrece buen precio y kilo completo, comprar ahí no es un romanticismo: es economía de proximidad. Mantiene empleo cerca, reduce intermediación y premia al que compite derecho.

Aquí termina el texto. Pero la pregunta que vale compartir con quien sea esta semana es simple: si el maíz bajó, si hay monitoreo, si hay acuerdos firmados, ¿por qué quien vive más lejos del centro del país sigue pagando el doble por el mismo kilo, y sin que nadie se lo haya explicado todavía?

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