En tanto un número transcendental de comunidades urbanas o rurales demandan la construcción de espacios deportivos; en el lugar arriba mencionado, cuyos habitantes son de cierto nivel económico, el área recreativa sufre de la indolencia de los colonos y usuarios y como derivación de ello el deterioro de la misma.
Gobierno y sociedad tienen una responsabilidad compartida, el primero, construir las obras de beneficio social; y los últimos, cuidarlas para evitar su pronto deterioro y vigilar que se cumplan los objetivos para los cuales se construyeron; si es para practicar un deporte, que así sea y no utilizarla como cantina.
El problema planteado es algo que sucede desde hace mucho tiempo y afecta a muchas instalaciones deportivas a lo largo y ancho de este municipios y resto de la entidad. En este espacio, en su momento, se habló de como espacios deportivos recién inaugurados fueron víctimas de vandalismo y robo.
A mediados del sexenio pasado la administración deportiva de ese entonces cercó con material de calidad la “Unida Deportiva Primero de Mayo”, mejor conocida como “Guayabal”; al poco tiempo le fue robado un tramo significativo de la cerca perimetral. En la actualidad este lugar padece de olvido y un retrato de pena ajena.
El Fraccionamiento en cuestión colinda con otros, con pobladores de igual o mayor nivel socioeconómico; si todos colaboran, junto con los deportistas y las autoridades gubernamentales harán unas canchas el mejor lugar para jugar y la recreación de los hijos y familias de los ciudadanos de la comarca, porque no hay dinero público suficiente para reconstruir lo que una sociedad irresponsable destruye. El poder es el poder.
