Al perder los japoneses la otra semifinal con españoles, los primeros volvieron a enfrentar al tricolor con deseos de venganza y obtener el metal en disputa, lo cual sucedió pues los aztecas ganaron de manera contundente a Japón, con el jugador tabasqueño como una de las piezas claves para el triunfo. Lo contrario de esta historia olímpica la escribió la novena mexicana, rodeada de sucesos extradeportivos previo a su participación en la competencia. Ciertos analistas señalaron que algunos beisbolistas no debieron formar parte del equipo, entre ellos Juan Pablo Oramas. Este representativo perdió todos los encuentros incluso el partido donde lanzó el tabasqueño. Mientras los futbolistas regresaran con la emoción de los ganadores con su medalla bronceada; los beisbolistas lo hicieron tristes con el sentimiento de los derrotados, con todo y que México es vecino del los EEUU donde se juega el mejor “rey de los deportes” del mundo y el Gobierno Federal le apuesta a este deporte. Al colgarse Lainez el tercer sitio, los tabasqueños presumirán su primera medalla oficial en la historia de los JJOO; por su parte, Oramas se quedará con el consuelo de su debut en una competencia de esta categoría. Una exigencia de todos es que la gente de pantalón largo deje de dañar al deporte. El poder es el poder.
