Todavía continúa pendiente el pago a los ganadores del PED del año pasado y ya se entregó de manera a los triunfadores de la presente edición, quienes desconocen el tiempo exacto para recibir el monto económico respectivo que le corresponde a cada uno de ellos y muchos menos los anteriores.
Con toda la parafernalia del caso, se realizó la ceremonia de premiación de la convocatoria de año en curso, con la cobertura tradicional para informar de evento a la ciudadanía en general del, que al parecer olvido que la Conade tiene un saldo pendiente con otros deportistas y entrenadores ganadores.
Aunque el tema parece trillado; porque los premiados del pasado, sus instructores y dirigentes deportivos permanecen pasivos ante tal incumplimiento; el suceso todavía es noticia, mientras las dependencias responsables del concurso incumplan con las bases de documento emitido para tal efecto.
Marco Antonio Peguero Lara, entrenador laureado durante la edición del certamen del ciclo pretérito, precisó que con Jessyca Mayo Aparicio, titular del Injudet, no se han reunido para platicar el plazo puntual para que les paguen el dinero del premio. Ante esa benignidad, el camino que les queda es esperar.
Se supone que anualmente las dependencias gubernamentales elaboran su POA o como se llame, donde programan obras y presupuestos.
El PED es un certamen anual acostumbrado, con varias décadas de existencia, por tanto, resulta incomprensible la demora o no debería existir pretextos para liquidarlo en tiempo y forma.
El galardón anualizado es una motivación fundamental para los ganadores, en particular: los deportistas que, ante la precariedad de sus familias, en muchos casos, es una inyección de estímulo para sus trayectorias deportivas, donde lo dan todo en los entrenamientos y se privan de las diversiones propias de su adolescencia.
Ciertas personas dirán para que insistir en el tema, si los interesados callan. El problema es que ahora son ellos y después, tal vez, otros. La comunidad deportiva debería unirse para reclamar y exigir a los legisladores locales y federales proponer leyes que eviten este abuso, que afectan el desarrollo deportivo y desmotivan a los actores deportivos. El poder es el poder.
