• La Verdad del Sureste |
  • Sábado 24 de Enero de 2026

Los de abajo

Oposición ve a Adán Augusto como obstáculo
 

Ya no es considerado un interlocutor confiable en la discusión de la reforma electoral

Publicado el:

Alejandro Hernández


La reforma electoral no se cocina en el Senado de la República ni en la Cámara de Diputados sino en la Secretaría de Gobernación. Sus líderes, Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal Ávila no son interlocutores confiables. Ya demostraron que no lo son.
 

El PT y PVEM, aliados de Morena en el Congreso de la Unión, negocian con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. No quieren como mediador a Adán Augusto ni a Monreal, ellos defienden intereses de grupos contrarios al movimiento, negocian su propia agenda legislativa y no la de la presidenta, Claudia Sheinbaum, de modo que no gozan de la confianza presidencial, aunque por razones políticas se intente cuidar las formas.
 

El año pasado, cuando se aprobaron reformas legislativas para prohibir el nepotismo en las elecciones intermedias de 2027, desatendieron la sugerencia de que esa iniciativa entrara en vigor en ese proceso, y la difirieron par el 2030.
 

Negociaron en lo oscurito para que políticos familiares de gobernantes en funciones puedan sucederlos en el cargo en los comicios venideros. Adán Augusto negoció con Manuel Velasco, del PVEM, para abrirle la puerta a la senadora Ruth González Silva y pueda suceder a su esposo, Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí.
 

En la Cámara de Diputados pasó lo mismo con Monreal. Se postergó la reforma antinepotismo para que su hermano Saúl pueda ser el sucesor del gobernador de Zacatecas, David Monreal Ávila, hermano de ambos.
 

La Secretaría de Gobernación actúa como el brazo político del Ejecutivo para estas mesas de diálogo y negociación con partidos aliados, ya que es la dependencia encargada de la gobernabilidad y las relaciones con los poderes y actores políticos.
 

La Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, presidida por Pablo Gómez, ha entregado conclusiones y borradores preliminares, pero el ajuste fino —incluyendo concesiones para no perder apoyos— se hace en estas instancias antes de mandar el texto formal al Legislativo que, se prevé, será en febrero, una vez que inicie el periodo de sesiones del Congreso de la Unión.
 

El PVEM ha marcado distancia explícita de Adán Augusto López como interlocutor. Senadores verdes como Luis Armando Melgar han declarado que no lo reconocen como representante suyo en estas discusiones, y que prefieren negociar directamente con Rosa Icela Rodríguez o incluso con la presidenta Sheinbaum.
 

Esto se debe a que el PVEM, y en menor medida el PT, ve amenazada su supervivencia con propuestas como la reducción o eliminación de diputados plurinominales, postura que ha sido modificada y ahora se plantea otro mecanismo para que no sean las cúpulas las que palomeen las listas, sino se haga también a través del voto; y el recorte al financiamiento público a partidos, en el que no están de acuerdo por obvias razones.
 

Han exigido mesas directas con el gobierno para defender sus intereses, sin intermediarios de Morena que perciben como poco flexibles o alineados a sus propios intereses, de ahí que vean con resquemor a Adán Augusto y a Monreal.
 

FOCOS ROJOS EN PALACIO
 

Hay indicios claros de que la confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum hacia Adán Augusto, coordinador de Morena en el Senado, se ha erosionado en los últimos meses, aunque no hay una declaración oficial que lo confirme, pero es evidente.
 

Ha estado en el centro de varias controversias desde finales de 2025, como el caso de los 79 millones de pesos no declarados y revelados por el SAT, se le acusa de no reportar ingresos durante su gestión como gobernador de Tabasco. Esto ha salpicado a Morena y al gobierno federal, con supuestas presiones de Estados Unidos para investigarlo, dada su posible vinculación con huachicol y corrupción.
 

Informes de inteligencia lo ligan a huachicoleros en Tabasco, pero el gobierno ha evitado investigaciones formales, argumentando que "no protegemos a nadie" sin acusaciones concretas.
 

El caso Bermúdez Requena lo ha puesto en el centro de las sospechas, porque era su jefe policiaco y aunque jure y perjure que no sabía en lo que estaba metido, resulta difícil de creer su versión.
 

Estos asuntos han debilitado su posición, especialmente en negociaciones clave como la reforma electoral, donde aliados como el PVEM ya lo rechazan como interlocutor.
 

Reportes periodísticos indican que Sheinbaum citó a Adán Augusto y Ricardo Monreal para negociar su renuncia como coordinador de Morena en el Senado, a cambio de una embajada, presumiblemente la de Francia, “para evitar un escándalo mayor”, por sus supuestas relaciones “peligrosas”. Oficialmente no hay nada al respecto, pero ya no se lo ve como un activo confiable, sino como una molesta piedra en el zapato.