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  • Martes 03 de Febrero de 2026

Los de abajo

¿Renuncia o caída de la nube del poder?
 

• Algunas razones detrás de la salida de Adán Augusto de la coordinación de Morena en el Senado

Publicado el:

Alejandro Hernández


En los corrillos políticos, nadie cree que Adán Augusto López Hernández haya dejado la coordinación del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado por una decisión personal o porque prefiere dedicarse al trabajo político-electoral.
 

Lo califican como una defenestración política, una salida poco airosa y, sobre todo, previsible, dada la desconfianza que ya generaba en varios círculos.
 

Los analistas políticos tampoco dan por cierta la versión oficial e insisten en que hubo presiones y tensiones internas para que abandonara el cargo, al ya no considerarle un operador político confiable, sumado a su pasado controversial y a relaciones consideradas peligrosas en un momento en que Estados Unidos mantiene la presión sobre México en el combate a los cárteles.
 

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha apaciguado los ánimos injerencistas de Donald Trump, la amenaza persiste.
 

Como era de esperarse, su “renuncia” como coordinador de Morena en el Senado ha generado un amplio debate entre analistas en México. En estos días se han ventilado públicamente diversos motivos y razones.
 

Según la versión oficial, se trató de una decisión personal para enfocarse en el trabajo territorial y la organización partidista rumbo a las elecciones intermedias de 2027, como lo confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum, quien enfatizó que López Hernández le notificó su intención con antelación.
 

Resulta obvio que la presidenta no dirá lo contrario: no es su papel hacerlo y se cuidan mucho las formas. Sin embargo, había indicios claros de un alejamiento presidencial desde que se destapó toda la cloaca con la orden de aprehensión contra el exsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Hernán Bermúdez Requena y su posterior captura.
 

Su versión inverosímil de que no sabía a qué se dedicaba su jefe policiaco, los enredos sobre el origen dudoso de su fortuna (no declarado por 79 millones de pesos ante el SAT) y que hasta la fecha no ha podido explicar satisfactoriamente a la autoridad fiscal, fueron solo el inicio.
 

A eso se sumaron las maniobras desde el Senado para que la ley antinepotismo no entrara en vigor en el proceso electoral de 2027, sino que se difiriera hasta 2030: operaba para sus propios intereses, no para los presidenciales.
 

A lo largo de estos meses se observó un trato frío y distante de la mandataria hacia el exgobernador tabasqueño, que se acentuó conforme salió a la luz reportes periodísticos que lo vinculaban con personajes de dudosa reputación.
 

Todo ello influyó para que su buena estrella entrara en declive. Los escándalos que ha protagonizado en los últimos meses han erosionado su imagen, principalmente los vínculos de Bermúdez Requena con el crimen organizado, que han salpicado directamente a Adán Augusto.
 

Esto, aunado a críticas por autoritarismo en la gestión del Senado y malos manejos administrativos, habría hecho insostenible su liderazgo.
 

Analistas coinciden en que las tensiones con Estados Unidos precipitaron su salida. Incluso, algunos señalan que la renuncia podría estar influenciada por investigaciones estadounidenses sobre presuntos vínculos con redes de contrabando de petróleo y lavado de dinero.
 

Se menciona que el gobierno de Donald Trump ha presionado a México para entregar a políticos vinculados con el crimen organizado, lo que habría reducido la “visibilidad política” de López para evitar un escándalo mayor. Esta movida se interpreta como una “retirada estratégica” ante la presión de Washington.
 

SE AGARRÓ CON UÑAS Y DIENTES
 

Como lo escribió el colega Diógenes en Mudanzas de La Verdad del Sureste, también en El Universal (Cdmx) se ha descrito como una “crónica de una renuncia anunciada”, con meses de críticas por enriquecimiento ilícito y nexos delictivos que generaron tensiones internas en Morena. El relevo de Ignacio Mier Velazco, visto como un operador más conciliador, se interpreta como un intento de estabilizar la bancada ante retos como la reforma electoral.
 

Otros analistas sugieren que López Hernández negoció su salida a cambio de un puesto diplomático, como una embajada, para alejarse del país y evitar investigaciones.
 

Sin embargo, la presidenta declaró el lunes que no tiene previsto ofrecerle un cargo de ese tipo. Aunque eso no significa que no pueda cambiar de opinión si las circunstancias lo permiten, como un “exilio dorado”. También se afirma que tampoco lo quieren de embajador en países ya consultados.
 

Como operador electoral, representa un riesgo, pues no se le considera confiable: ejemplos de sus mañoserías abundan.
 

Aquí en el estado le han llovido las críticas y no lo han bajado del mote de “narco político”. Curiosamente, el PRD salió en su defensa al asegurar que dejó la coordinación porque le era “incómodo” a la presidenta.
 

No hay que perder de vista que quien quiso meterlo a la cárcel por sus transas como alcalde de Cárdenas fue precisamente Adán Augusto, cuando era gobernador: el OSFE le fincó responsabilidades por desvíos de recursos. En ese tiempo nunca compareció ante el órgano; se hizo ojo de hormiga.
 

Según el dirigente del PRI, Miguel Barrueta Cambrano, es “evidente y tajante” los vínculos de López Hernández con la delincuencia organizada, y le atribuye la creación del grupo criminal “La Barredora”.
 

Sostuvo que debe ser enjuiciado por estar vinculado a “la peor etapa de violencia e impunidad en el estado”. Eso que dijo el líder priista lo hemos insistido en este espacio desde hace tiempo, enumerando todo el daño que le infligieron a Tabasco al nombrar a un delincuente como jefe de la policía estatal.
 

Pero no solo debe ser enjuiciado Adán Augusto, también Jaime Lastra Bastar, quien lo llevó a la Fiscalía General del Estado como director de la Policía de Investigación, Enrique Priego Oropeza, por actuar como cómplice en despojos de bienes e inmuebles con la impunidad y complicidad de varios notarios, a quienes también se les debe pedir cuentas, y varios más que hoy gozan de impunidad, como Nicolás Bautista Ovando, quien sucedió a Lastra Bastar en la FGE cuando se fue de diputado para tener fuero y protegerse ante eventuales acusaciones similares a las que enfrenta su amigo, cómplice y aliado Bermúdez Requena.
 

Esas son las razones reales por las que dejó de ser el líder del Senado. No es confiable, no es leal y no es un político de convicciones, sino de intereses facciosos.