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  • Viernes 06 de Febrero de 2026

Los de abajo

Sheinbaum a EE.UU.: “México no se doblega, no se arrodilla” ante nadie

Publicado el:

Alejandro Hernández


La presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, pronunció un discurso en el marco de la ceremonia conmemorativa del 109 aniversario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, en el que subrayó la unidad institucional en un momento de tensiones geopolíticas, particularmente con Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
 

Su intervención, que duró aproximadamente 20 minutos, se enmarcó en el "Segundo Piso de la Cuarta Transformación" (4T), el proyecto político iniciado por su antecesor Andrés Manuel López Obrador y continuado por ella.
 

La presidenta hizo un repaso histórico de la Constitución, enfatizó sus logros como gobierno y proyectó un futuro de defensa irreductible de la soberanía. El tono fue patriótico, combativo y optimista, con referencias a la historia mexicana para contrastar el pasado neoliberal con el presente transformador.
 

Uno de los ejes centrales del discurso fue la afirmación de México como una nación libre, soberana e independiente, en clara alusión a las presiones externas, especialmente las amenazas injerencistas de Donald Trump respecto a temas como migración, comercio y seguridad.
 

Sheinbaum declaró enfáticamente: "México no regresará a ser colonia ni protectorado de nadie y no entregará nunca sus recursos naturales. Por ello, con entereza y fiel a nuestra historia, decimos con fuerza: México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende".
 

Esta frase, repetida en variaciones a lo largo del mensaje, se convirtió en el clímax retórico y fue ampliamente citada en redes sociales y medios.
 

La presidenta enfatizó que la Constitución de 1917 sirve como escudo para defender la nación, recuperando su esencia democrática, republicana, social y patriótica.
 

Añadió que “la soberanía no se negocia”, posicionando a México como un socio igualitario en relaciones internacionales: sí a la cooperación y colaboración, pero no a la subordinación o el injerencismo.
 

Recordó que “la historia de México no es la historia de la obediencia, es la historia de la dignidad”. Invocó luchas pasadas como la Independencia, la Reforma y la Revolución, para argumentar que el pueblo mexicano ha peleado siempre por la soberanía, la libertad, la democracia, la justicia social y la dignidad.
 

Sheinbaum dedicó una parte significativa a un recuento histórico, presentando la Constitución de 1917 como “uno de los mayores logros históricos del pueblo de México” y “una de las más avanzadas del mundo en su época”.
 

Destacó su origen en la Revolución Mexicana, como un documento insurgente y popular que reconocía derechos sociales pioneros, como la educación laica y gratuita, la propiedad de la nación sobre recursos naturales (artículo 27), y derechos laborales (artículo 123).
 

Contrastó esto con constituciones previas, como la de 1857, para ilustrar la evolución hacia un constitucionalismo social.
 

La presidenta argumentó que México es “el resultado de sus transformaciones”, y que es responsabilidad actual defender la patria y hacer realidad la justicia social por la que muchos lucharon.
 

REFORMAS DE FONDO
 

Sheinbaum hizo un balance positivo de los siete años de la 4T, incluido el sexenio de López Obrador. Afirmó que se han realizado 22 reformas constitucionales y 50 a leyes secundarias para fortalecer la soberanía y los derechos sociales.
 

Mencionó avances en áreas como la reforma al Poder Judicial, el reconocimiento de los pueblos indígenas, reformas energéticas y laborales. Específicamente, aludió a la iniciativa para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores sin afectar salarios ni prestaciones.
 

Reiteró que México no regresará al “régimen de privilegios ni corrupción”, enfatizando el fortalecimiento de instituciones como Pemex.
 

La Constitución no es estática, sino un instrumento vivo para avanzar en justicia social. El mensaje presidencial contrasta con críticas opositoras que ven en las reformas un debilitamiento de contrapesos institucionales.
 

El cierre del discurso fue un llamado a la unidad. Sheinbaum posicionó al pueblo como protagonista, afirmando que “sin patria ni libertad no puede haber felicidad”.
 

En un año de desafíos como la relación con el presidente Trump, el discurso fortalece la imagen de Sheinbaum como líder firme, contrarrestando percepciones de debilidad, la que solo existe en la imaginación de sus opositores y detractores.