• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 11 de Febrero de 2026

Los de abajo

De la rendición de cuentas al feudo partidista
 

• El saldo de una reelección que fortaleció a las cúpulas y no al ciudadano.

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Redacción


En febrero de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió al Congreso una iniciativa para prohibir la relección de alcaldes, diputados (federales y locales) y senadores. Sin embargo, tan pronto como llegó a las Cámaras de Diputados y Senadores hubo resistencias para su implementación.
 

La negativa no solo provenía de las bancadas aliadas, PVEM y PT, sino también de sectores de Morena que no estaban de acuerdo con esa medida. No podían oponerse totalmente a su aprobación, pero maniobraron para que se difiriera hasta el 2030. Así pasó también con el nepotismo.
 

La presidenta no tiene aliados en el Legislativo. Actúan por cuenta propia y tejen sus propios amarres ajustándolos a sus propios intereses, que no a los presidenciales, mucho menos a los del pueblo.
 

Pese a esa resistencia, la iniciativa avanzó y ya es ley. Se aplicará en las elecciones generales de 2030. Ya no habrá candados ni transitorios que posterguen aun más su entrada en vigor.
 

La presidenta Sheinbaum ha mantenido su postura de prohibir la reelección y el nepotismo, ha dicho que deben eliminarse para fortalecer la democracia y evitar la concentración del poder en grupos específicos.
 

La propuesta se basó en el principio histórico de "Sufragio efectivo, no reelección" de la Constitución de 1917, argumentando que la reelección inmediata genera desigualdad al otorgar ventajas a quienes ya ocupan un cargo y tienen acceso a recursos públicos.
 

Aunque Morena anticipó su respaldo a la iniciativa, la discusión se ha entrelazado con una reforma electoral más amplia que incluye un cambio en el método para definir las diputaciones plurinominales y la reducción de financiamiento a partidos, temas que generan mayor fricción con los aliados.
 

El aparente retroceso o demora en la aplicación inmediata de estas prohibiciones responde a intereses políticos de los aliados de Morena y a la dinámica interna del Congreso.
 

El Partido Verde (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) expresaron desacuerdos iniciales. Mientras Sheinbaum propuso que las restricciones al nepotismo se aplicaran para 2027, los aliados argumentaron que la medida debería entrar en vigor hasta 2030.
 

Se ha señalado que los intereses de los representantes y partidos aliados han tenido un peso significativo, llegando a influir en la iniciativa presidencial para proteger sus posiciones actuales de cara a los siguientes periodos.
 

Morena ha tenido que posponer discusiones debido a la falta de acuerdos internos, como sucedió en enero de 2025 con la designación de representantes ante el INE, lo que refleja que la cohesión no es absoluta en temas electorales.
 

La reelección para diputados y alcaldes fue introducida en la reforma de 2014 con objetivos específicos que han tenido resultados muy lamentables.
 

Según la iniciativa, el objetivo original era permitir que legisladores y alcaldes mejoraran su desempeño y perfeccionaran sus habilidades en administración y técnica legislativa.
 

Que los ciudadanos premiaran o castigaran el desempeño. En legisladores se evalúan leyes presentadas; en alcaldes, la infraestructura y mejoras municipales.
 

Los diputados federales pueden estar hasta 12 años (4 periodos) y los alcaldes un periodo adicional (6 años en total).
 

Para muchos analistas y para el actual gobierno, el diagnóstico es que "el caldo salió más caro que las albóndigas". Aunque la reelección de 2014 buscaba ciudadanos más empoderados y políticos más profesionales, la realidad política mexicana terminó priorizando el control partidista sobre el beneficio ciudadano.
 

Se esperaba que los legisladores se volvieran expertos en técnica legislativa. La realidad indica otra cosa. En lugar de especializarse, muchos han utilizado la reelección para mantenerse en la nómina pública sin necesariamente elevar la calidad de las leyes.
 

Según reportes del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la reelección no ha garantizado una reducción en el rezago legislativo, ya que los diputados responden más a la agenda de sus bancadas que a una agenda técnica de largo plazo.
 

El "secuestro" de las candidaturas
 

El objetivo era que el ciudadano premiara o castigara con su voto. La ley obliga a que, para reelegirse, el candidato sea postulado por el mismo partido. Esto significa que el primer filtro no es el ciudadano, sino el dirigente del partido. Si un diputado es excelente, pero se pelea con su jefe de partido, no puede reelegirse, lo que anula la autonomía que se buscaba.
 

Quienes buscan la reelección suelen mantenerse en el cargo mientras hacen campaña o piden licencias breves, lo que genera una competencia desigual frente a candidatos que no tienen acceso a la estructura ni a los programas sociales del gobierno en turno.
 

La reelección facilitó que grupos políticos o familias se atrincheraran en distritos específicos. Al poder quedarse hasta 12 años, los diputados crean feudos locales difíciles de romper para nuevos perfiles, lo que motivó la reciente Reforma Constitucional de No Reelección y No Nepotismo impulsada por Sheinbaum.
 

La reelección en México no logró romper el cordón umbilical entre el político y su partido para conectarlo con el ciudadano; al contrario, fortaleció las estructuras de poder existentes.