El deslinde del gobernador Javier May Rodríguez respecto al conflicto laboral entre la Rectoría de la UJAT y el Sindicato de Trabajadores Administrativos y de Intendencia (STAIUJAT) le devolvió la responsabilidad directa al rector Guillermo Narváez Osorio, quien pretendía trasladar el costo político a la gestión estatal.
No es un asunto del Ejecutivo. El gobierno cumple con la asignación de un presupuesto proporcional al de la Federación: el 50 por ciento. El manejo administrativo de los casi 3 mil millones de pesos que recibirá la UJAT este año es responsabilidad exclusiva del rector.
En política nada es casualidad. Hay quienes sostienen que se permitió el escalamiento del conflicto con el STAIUJAT para adjudicarle la huelga al llamado “Gobierno del Pueblo”, reforzando la narrativa de una supuesta incapacidad para resolver problemas como la inseguridad y el desempleo.
Se buscaba exhibir a Javier May como el gobernador a quien "le estalló" el paro, a diferencia de su antecesor, Adán Augusto López Hernández, quien en 2020 logró conjurar la amenaza huelguista.
Sin embargo, el mandatario sorprendió al dejar solo al rector. En su conferencia del martes pasado, May declaró que, por respeto a la autonomía universitaria, su gobierno no intervendrá, señalando que corresponde a la Rectoría resolver la controversia.
Pero el Estado no se quedará de brazos cruzados: se practicará una auditoría a las finanzas institucionales, pues al aportar la mitad del presupuesto, el gobierno exige claridad y transparencia.
Hace seis años, Narváez Osorio sorteó una crisis similar amparado en la "quiebra financiera" que heredó, acusando de desfalco a José Manuel Piña Gutiérrez, su antecesor.
Hoy, los señalamientos apuntan al propio Narváez: se le acusa por un uso discrecional del presupuesto, salarios excesivos para su equipo cercano, recortes a servicios médicos e irregularidades en el fideicomiso universitario.
Desde el inicio de su gestión, la opacidad ha sido la norma bajo el escudo de la autonomía. Mientras se denuncian privilegios para allegados y familiares, se señala también el financiamiento a adversarios políticos y autores de "guerra sucia" contra Javier May —como Lorena Beaurregard y Audelino Macario— presuntamente bajo instrucciones de Humberto Mayans Canabal.
Para ellos sí hay recursos; pero para los sindicatos, la excusa es la estabilidad financiera. Esta cerrazón llevó a la UJAT a un callejón sin salida. El STAIUJAT mantuvo su exigencia de un aumento salarial del 20%, argumentando que sus ingresos actuales están por debajo del salario mínimo. La universidad, en cambio, se plantó en un 4%, alegando que el incremento autorizado para universidades públicas en 2026 fue de apenas el 1.7%.
LA MANO QUE MECE LA CUNA
Ante el fracaso de las negociaciones y la inminencia de la huelga el pasado domingo, entró en escena el Poder Judicial. Bajo la gestión de Efraín Reséndez, se ordenó a un juez local declarar improcedente el emplazamiento, dejando el movimiento sin efectos legales.
Tras el fallo, el STAIUJAT trasladó su protesta a las calles y al Palacio de Gobierno. Por su parte, la UJAT anunció la normalidad de las actividades académicas, como si una resolución judicial resolviera el fondo del problema.
Mientras tanto, la oposición —especialmente el PRI y el PRD— intenta lucrar con el conflicto para atacar al gobernador, omitiendo convenientemente la responsabilidad del rector en esta crisis.
En este contexto, el dirigente estatal de Morena, Jesús Selván García, hizo un llamado enérgico a no politizar el movimiento. Acusó directamente a la oposición de intentar capitalizar las demandas sindicales para golpear a la administración estatal.
Selván coincidió con la postura del gobernador al afirmar que el conflicto es un asunto interno que compete exclusivamente a la Rectoría y al sindicato. Subrayó que debe resolverse dentro del marco institucional sin intervención externa y rechazó cualquier señalamiento que intente responsabilizar a Javier May por la falta de acuerdos o por la resolución judicial.
La dirigencia de Morena cerró filas con el Ejecutivo, trasladando toda la carga de la negociación y la transparencia financiera a Narváez Osorio.
