Luisa María Alcalde le dio, “atole con el dedo” a los mexicanos durante 2 años y días, de que primero seria la elección del secretario general del CEN del S.T.P.R.M. vacante desde el 16 de octubre del 2019, y de un día para otro, anuncia, que primero se realizarían las elecciones en los 36 secciones, a la voz de ya, y que después, la del nacional, cuando las seccionales se les termina el 31 de diciembre de este año, y la nacional estaba vacante desde hace dos años un mes. De ahí, el “sospechosismo” de que la 4 T, había pactado, con Carlos Romero Deschamps, la permanencia de los lideres espurios que se adueñaron del S.T.P.R.M. de Pemex, y del País, desde hace 30 años.
Y se realizaron las elecciones en 12 de las 36 secciones sindicales, donde los lideres petroleros tuvieron todo a su favor, las instalaciones, las autoridades, el presupuesto para campaña, no hubo piso parejo, ellos, los espurios, tuvieron la cancha, el balón el árbitro, y con el consentimiento de las autoridades hubo acarreo, intimidación, terrorismo sindical, descalificaban planillas de aspirantes opositoras, se violo el artículo 371 de la Ley Federal del Trabajo, hubieron boletas sin folio, marcadas, urnas embarazadas, campaña en pleno día de la elección, etc. Pero la titular, de la Secretaría del Trabajo, Luisa María Alcalde, declaro, que no hubo incidentes, había cumplido su misión, de apuñalar a la democracia, de oxigenar al PRI, y de hacer quedar mal, al Presidente de México.
Los “peces gordos”, que un día Vicente Fox, prometió encarcelar, volvieron a adueñarse de las Instituciones, del Gobierno Federal, de la Secretaría de Gobernación, de la S.T.P.S. y de la F.G.R. donde sospechosamente, las denuncias por enriquecimiento ilícito, y lavado de dinero, que realizo la Unidad de Inteligencia Financiera, en contra de los lideres petroleros, de todo el País, disfrutan de impunidad, y de la corrupción. En fin.
