El 16 de noviembre se llevó a cabo el proceso de renovación de 12, de los 36 comités seccionales del S.T.P.R.M. El mismo día, la titular de la STPS Luisa María Alcalde Lujan, a través del comunicado 029 anuncio, que la S.T.P.S. y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, informaron que no se registraron mayores incidentes en las elecciaones, debido a que 106 funcionarios de esas dependencias coadyuvaron a la organización y vigilancia.
Pero la realidad fue distinta, las autoridades laborales no quisieron escuchar las quejas e inconformidades de los participantes opositores a la mafia en el poder, no vieron el acarreo de trabajadores de sección a sección, la compra de votos, la coacción, intimidaciones, amenazas y los obstáculos a aspirantes opositores que quisieron inscribir sus planillas. Esas acciones fueron considerada una puñalada a la Democracia, y una jornada triste y amarga para los petroleros del País, donde los memes, y el nombre, y del Presidente de México, era negativo, lo subían y lo bajaban con criticas nada agradables.
Las quejas e inconformidades inundaron las redes sociales, decían que los mandaron a participar en un fraude planeado, que donde había quedado la promesa de AMLO de que llegando a la Presidencia iba a meter a la cárcel a los corruptos, caciques y dictadores del S.T.P.R.M., que fue un certero golpe a la democracia, una traición más de AMLO, que hubo desilusión de muchos, que creyeron en la 4 T , que fue una inyección de oxígeno al PRI, que la democracia que pacto Luisa María Alcalde con la cúpula del S.T.P.R.M. nació corrupta y cochina, que la S.T.P.S. se prestó al fraude, que AMLO era un traidor, un Judas, etc. y así, por el estilo.
Lo vivido en esa jornada electoral sindical, el 16 de noviembre, traspaso las fronteras de México, al estar rodeada de impunidad y corrupción, de terrorismo sindical, avalada por quienes debieron ofrecer garantías democráticas. La simulación la logro perfeccionar Luisa María Alcalde, en acuerdo secreto en Oaxaca aquel 28 de octubre, donde se reunió con los caciques petroleros, y donde apareció, como vocera del S.T.P.R.M. aunque nunca dijo, que hacía allá.
Pero para Luisa María Alcalde todo está bien, aun cuando se impusieron los mismos caciques, que tenían todo de su lado, la cancha, el balón, los árbitros, donde todos, pertenecían al PRI y donde se preparan para recuperar la Presidencia de México en el 2024. Si, esos que un día AMLO, prometió encarcelar “llegando a la Presidencia”.
De nuevo lograron comprar las instituciones del País, la S.T.P.S. y la Fiscalía General de la Republica donde las denuncias, presentadas, por la Unidad de Inteligencia Financiera, hace 18 meses, duermen el sueño de la impunidad y corrupción, y eso que fueron de delincuencia organizada, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, así como operaciones con recursos de procedencia ilícita. Lo que queda claro es, que el Presidente sabía que todo esto iba a pasar, aun cuando en las mañaneras afirmo, durante dos años, que primero se realizaría en la vacante dejada por Carlos Romero Deschamps. Pero Luisa María Alcalde se impuso, y lo hizo retractarse varias veces. Como si ya hubiesen pactado, a como pacto, Vicente Fox, con los Peces Gordos. En fin.
