El derecho a disentir, tiene que ver con el glorioso y alto sentido de libertad, que a pesar de los eventos coyunturales, culturales, irracionales, racionales, aculturaciones, imposiciones y permisividades que se han suscitado en México, los que aquí vivimos, sabemos, aunque luego no lo recordemos, que a pesar de todo eso, vivimos al día, en medio de disentir lo que se nos dé la gana.
El asunto es que hay cosas inamovibles, que tienen que ver, más de cerca, con el pueblo de a pie, la gente que existe y vive todos los días en nuestro país. Es en la que finalmente se depositan las ocurrencias de una minoría que sigue viviendo en el reducido núcleo que “la de pensar” les permite aterrizar, como aquello que es correcto para su grupo. Cuando empiezan este tipo de “ocurrencias” a difundirse por los medios digitales, tenemos un problema.
MATAR POR UNA IDEA
Verá hace mucho, mucho tiempo atrás, en un país europeo se dirimió una lucha entre católicos y protestantes. El asunto terminó muy feíto. Se le conoció como “La noche de los Hugonotes”, o bien, la de San Bartolomé. 70,000 protestantes franceses murieron a manos de católicos acendrados, en una noche en que decidieron que ellos podían más que la ideología Calvinista. En términos muy generales: Dios es mío y asumo el poder.
Y si eso pasó en Agosto de 1572, pues como que parece que a los derechosos les encanta agosto para sus correrías. Ahora la ocurrencia de la ultraderecha ( sí esa misma en la que militaba Francisco Franco, y uno que otro dictadorcillo, además de pedófilos, y cerrados yunqueros), es la llamada Carta de Madrid, que los senadores del PAN firmaron aquí en México. Un señor ahí de un partido extranjero, sintiéndose virrey, vino a darles la palmadita a los panistas. ¡Qué horror! Ni originales son, requieren del apapacho externo. ¿Será que el sentido Iturbidista prevalece en la sangre panista? Qué peligro de gente. Dicho esto sin afanes de ningún orden.
Porque si tenemos que presumir, diríamos que podemos, a bien, creer en lo que se nos dé la gana, comer lo que se nos dé la gana (menos murciélago), cortarnos el cabello como nos plazca, dormir hasta lo hora que el sistema laboral nos deje, tener amigos homosexuales o de la diversa comunidad LGT, etc. Vivir donde se pueda, conducir un auto cuyo escape suene, o que el vende gas te despierte a las seis de la mañana con su ruido infernal de propaganda. Y hablar de sexo, con pregunta incluida, sobre las mejores maneras de evitar enfermedades de transmisión sexual.
Vaya existe cierta “armonización” de la vida cotidiana, que los panistas quieren romper, porque peligran sus llamados derechos, que no son otra cosa más que “su mundito” prendido con las injusticias de su percepción de la vida deformada, su apego inconmensurable a las llamadas tradiciones cortas de seso y de cultura.
A la imposición sobre el cuerpo femenino, a su cerrazón, propiciada por falta de cultura y visión abierta de la conciencia del tercer ojo, hacia la diversidad comunitaria que existe en el planeta actualmente.
Todo lo que apeste a mirar con la mente abierta, les asquea, y si encima, este país de pobres con estilo, sí, porque hay que ser bien buzo caperuzo para sobrevivir y ser feliz, a pesar de todo; les causa pánico.
Más miedo nos da a los mortales de a pie, que un señor de nombre Santiago Abascal presidente del partido español de ultraderecha VOX, publicó en su cuenta de Twitter …”Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron la rendición de Tenochtitlán.
España logró liberar a millones de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas.”
¡Ahora resulta que opina sobre nuestra historia! Aquí lo preocupante es que, obvio, les aflige muchísimo que AMLO, sí ese ser abominable (nótese sentido irónico) que despierta las pasiones comunistas, les impulse el comunismo en la región (traducción: de México a la Patagonia).
VOCEROS DE LA OSCURIDAD
Es fundamental que quede claro: no queremos otra noche de los hugonotes, no queremos mexicanos masacrados por ideologías francamente adversas, anacrónicas y abusivas.
Estamos en un proceso que si queremos puede ser emancipador, siempre y cuando nos pongamos de acuerdo. Esa horrorosa insistencia de que prevalezca lo viejo debe traerse abajo, ¡pero ya!
Ahí están los experimentos de Fox, de Maguitos y su maridito que ahora le da por dar conferencias: ese señor Calderón. Dejaron al país sumido en la oscuridad administrativa más demencial, además de padres sin hijos, de mujeres masacradas por hacerse un aborto, o esa ley de la eutanasia que sigue entrampada, cuando en verdad urge debatir sobre el derecho a los enfermos a bien morir (¡!aguas!! Ahí viene una pedrada).
No tenemos que vernos expuesto a traer abajo nuestro derecho a querer cambiar como nación, y como seres humanos. Quién en su sano juicio, firma un pergamino en pleno siglo XXI matando una nación… ¿Quién?
