• La Verdad del Sureste |
  • Lunes 02 de Marzo de 2026

FREE LANCE.

Hazaña memorable.

Publicado el:

Por JESÚS PÉREZ PÉREZ.



Recién se cumplió un aniversario de una hazaña memorable del beisbol y el deporte tabasqueño que se conoce como “Juego de la 30 Entradas”; protagonizado por los aguerridos equipos: Telégrafos y Tecolotes de Atasta, los cuales comenzaron a jugar un día y terminaron al otro, empatados a cero carreras.
Esta proeza comenzó a escribirse el medio día 21 de agosto de 1960, en el terreno que ocupa en Parque de Béisbol Centenario del 27 de Febrero (en demolición para construir uno nuevo), ubicado en la icónica Ciudad Deportiva de la capital de los tabasqueños, que a varios años de su construcción es todavía el más importante centro de la actividad deportiva local.
Por falta de luz natural el partido fue suspendido y reanudado al siguiente día con los serpentineros Daniel Quevedo (Telégrafos) y Francisco “Panchin” Mayo (Tecolotes) quienes cubrieron toda la ruta, para convertirse en los héroes deportivos sobresalientes de esta página de la historia resplandeciente del deporte doméstico.
Por Telégrafos estuvieron: Jorge González, Rafael Chan R., Mario Muños M., Teodoro García, Manuel Cárdenas, Alcides Chan M. y Ambrosio Zavala G. El manager de este conjunto fue Hernán Mayorga y el coach Luis Santamaría, así como los suplentes Luis González, Adolfo Palavicini y Asunción Martín.
Mientras que por Tecolotes de Atasta conformaron la escuadra: Rubén Castillo R., Víctor Domínguez, Heriberto Frías, José Ovando, Cuauhtémoc Martínez, Albimar Sánchez y Roberto Sánchez. Estos jugadores tuvieron de manager a Constantino Pérez M. y de coach a
Máximo Hernández y los suplentes Pablo Mayo, Alfredo Sosa, Antonio Salvador, Ricardo Vela y Homero Velázquez.
Esta hombrada es y será recordada por la afición beisbolera de la entidad, porque de una u otra forma contribuyó al crecimiento de número de admiradores de esta disciplina deportiva a nivel local y la llegada de del beisbol profesional de la LMB a tierras tabasqueñas años después de la gesta famosa para propios y extraños.
Lamentablemente el romanticismo de “jugar por la camiseta” en el deporte desapareció, para dar paso a la comercialización, los intereses personales y extradeportivos. Ahora sólo queda recordar hubo una vez beisbolistas que se “morían en el campo” por ganar al rival y esperar que la hazaña inmortal del “Juego de las 30 Entradas” sirva de ejemplo y motivación a las nuevas generaciones de jugadores. El poder es el poder.