Con el fallecimiento de quien fuera profesor en educación física y entrenador de atletismo Ernesto Espinosa Pérez, el miércoles pasado, esta disciplina deportiva perdió a un elemento cardinal, ícono y referencia obligada del deporte tabasqueño, porque sus atletas construyeron la época dorada de la especialidad.
Polémico, irreverente, tenaz y de una disciplina estricta para con sus atletas que los llevo a ganar pódiums nacionales e internaciones y ser los pilares para dotar de tartán a la pista del Estadio Olímpico de la legendaria Ciudad Deportiva, ubicada en la capital tabasqueño, durante el gobierno del ex tinto Salvador Nene Castillo.
Junto con la velocista Juana Inés Pérez Pérez obtuvieron la primera edición del Premio Estatal del Deporte, en la categoría de entrenador y deportista, respectivamente. En los años siguientes otros de sus competidores lograron el galardón: Juan Sánchez Lázaro, Sheila Zapata González y Román Cartagena Lara.
En sus filas comenzó su vida deportiva María de los Ángeles Ortiz Hernández, antes que un automovilista borracho fuera la causa que le amputaran una pierna. Posterior a ese accidente la tabasqueña ingresó al deporte adaptado, donde es una de las para atleta más brillante del país y del mundo.
El ex instructor tuvo un paso frustrado en la administración pública, en el sexenio de Roberto Madrazo Pintado, que lo nombró director de Desarrollo del Deporte, pero entre él y el entonces director general del órgano rector del deporte, Héctor Torrano Acuña, hubo sus desavenencias y tuvo que “dimitir” al cargo.
Neto, como era conocido en el gremio de educación física, incursionó en los medios de comunicación como analista deportivo y como escritor su opera prima fue sobre atletismo, aunque era un apasionado del beisbol a quien tenía considerado dedicarle un libro relacionado con los lanzadores.
De los profesores que tuvo como compañeros en la preparación de atletas, ninguno asumió la talla para sustituirlo o lograr los blasones del controvertido personaje. Baldemar Domínguez Colli, quien terminó distanciado con Espinosa, y Rafael Madrigal lograron el PED como entrenador en deporte adaptado y hasta ahí.
El nombre de Ernesto Espinosa Pérez es el parte agua del atletismo local; la lista de atletas que pasaron por su mano es larga, muchos de los cuales lograron campeonatos nacionales, rompieron e impusieron marcas. Hasta sus detractores, tras su muerte, le rendieron tributo a quien fuera genio y figura. El poder es el poder.
