El órgano rector del deporte estatal, que en todos estos años sufrió canjes de nombre al pasar de Injudet a Indetab o viceversa, se convirtió en premio de consolación para varios políticos, sin el perfil acorde a la dependencia con miras a proyectarse a otros puestos públicos o elección popular. Con el nombramiento, antier, de Miguel Ángel Contreras Verdugo como director general del CECyTE; dejó al Injudet, a donde llegó ante la sorpresa de la comunidad deportiva debido a poseer una trayectoria más académica, que experiencia en el quehacer deportivo, en particular de los vicios todavía permanentes.
Durante el sexenio pasado el entonces titular de la institución deportiva, licenciado Carlos José Dagdug Nazur, creó el Salón de la Fama del deporte tabasqueño; en la administración siguiente tomó las riendas Sheila Guadalupe Cadena Nieto quien no dio seguimiento al proyecto; su consecutivo en el encargo, Contreras Verdugo, jamás se pronunció al respeto.
Lo anterior es un ejemplo pequeño de la forma como los rectores del deporte truncan proyectos deportivos con la privación a la continuidad de las obras o programas del anterior titular, removido del cargo o por nueva administración estatal, por ser parte de colores partidistas diferentes al gobierno en turno o simplemente negarle el mérito. Las remociones de titular del Injudet en el presente sexenio se dieron en medio de la crisis deportiva que padece la entidad por los recortes presupuestas a la institución, incapacidad e inexperiencia de algunos funcionarios, la falta de una purga de empleados que con del tiempo su presencia sólo es de adorno, y por la pandemia. Hasta el momento de escribir estas líneas el Injudet estaba acéfalo. Obviamente, para la sociedad deportiva no se asombrará que nombren a un desconocido del sector deportivo; pero quien llegue tendrá en sus manos el compromiso de sacar del hoyo al deporte local o su nombre pasará a la historia como uno más del montón. El poder es el poder.
