Se llama Homero pero nada tiene que ver con el mítico historiador autor de la Ilíada y la Odisea. Es un gacetillero al servicio de los chantajistas Cantón Zetina. Su nombre de pila es Homero Turrubiates Calderón y se hizo famoso porque estuvo en la nómina de “columnistas” que se publicó durante el gobierno de Aturo Núñez con un pago de hasta 90 mil pesos mensuales. Se sabe que parte de ese dinero lo negoció a la muerte de un tal Cayetano, quien se hacía pasar por periodista pero que en realidad sirvió de pretexto a Homerote para cobrar una jugosa mesada. Tuurubiates hacía en “uno-dos” con otro gatillero de la pluma, un tal Mario Ibarra. Los dos al servicio de la cantoncracia.
Fiel a su estilo, Turrubiates utiliza las páginas de la contoncracia para deslizar un insulto a la alcaldesa de Centro, la muy educada y respetable Yolanda Osuna. Pero no es nada extraño, porque recordemos que este individuo llamó en su columna a los tabasqueños “huevones y pedigüeños”, renegando de la tierra que le ha dado de comer y con manteca. Cuando insultó a los chocos tuvo que ofrecer disculpas (como buen simulador) y ausentarse de las mesas en las que los gacetilleros cobraban sus servicios. Ahora le apuesta al cobraban sus servicios. Ahora le apuesta al olvido y se quiere hacer pasar como defensor de López Obrador y de las ideas de izquierda cuando desde el espacio de los cantones combatió al cambio. Que lo compre quien no lo conoce.
Pero ojo, mucho ojo, ese desliz de Turrubiates contra la señora Osuna no es gratuito. Ya se prepara la cantoncracia a presionar con sus publicaciones en busca de una tajada del presupuesto y también para “allanarle el camino” al eterno aspirante a la gubernatura, Oscar Cantón. Pero ya los conoce estimado lector: no tienen llenadera. Y para eso utilizan a nefastos personajes que pegan para cobrar, y cobran para pegar.
