Humberto de los Santos Bertruy da por hecho que, en julio próximo, su organización política "Unión Democrática por Tabasco A.C." se transformará formalmente en partido político. El exalcalde confía plenamente en que el Consejo Estatal del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPCT) le otorgará el registro en junio; sin embargo, como reza el dicho: del plato a la boca, se cae la sopa.
Actualmente, una comisión especializada del órgano electoral revisa minuciosamente la documentación entregada. Su tarea es verificar la legitimidad de las asambleas distritales y municipales, confirmar que el padrón de afiliados sea real, sin los habituales "nombres inflados", y validar que su declaración de principios y estatutos se ajusten al marco legal vigente.
Este proceso de fiscalización y revisión deberá concluir en marzo, de acuerdo con los plazos institucionales.
Solo tras superar estos filtros, el Consejo Estatal podrá dictaminar si la agrupación cumplió con los requisitos de ley. Pese al rigor del proceso, en la dirigencia de Alternativa Social, nombre con el que se promueve esta organización, impera una confianza excesiva.
De lograr su cometido, esta agrupación se convertiría en la octava fuerza política en la entidad y la segunda de carácter estrictamente local, después del PRD, que tras perder su registro nacional en 2024, mutó a partido estatal para sobrevivir en el espectro político tabasqueño.
El peso del pasado
No obstante, la figura de De los Santos Bertruy no inspira confianza. La ciudadanía lo conoce bien, especialmente en el municipio de Centro, donde su gestión como alcalde (2013-2015) es recordada por muchos como un desastre administrativo. Por ello, la creación de este nuevo partido genera un debate necesario sobre la representatividad frente a la memoria histórica. El pasado, por más que se intente maquillar, no se puede ocultar.
La desconfianza radica en hechos concretos: al concluir su mandato, Bertruy fue señalado como uno de los alcaldes con peor desempeño en el país. Su administración dejó tras de sí una falta de solvencia por 79 millones de pesos y una crisis de servicios públicos sin precedentes.
Se recuerdan nítidamente los paros laborales y la desesperación ciudadana que, en mayo de 2014, llevó a trabajadores y vecinos a arrojar basura frente al Palacio Municipal como protesta ante la nula recolección.
En materia de infraestructura, aunque se diagnosticó la urgencia de rehabilitar plantas potabilizadoras y equipos de bombeo, de los cuales el 79% presentaba fallas, los avances fueron prácticamente nulos. A su salida, la administración entrante analizó interponer denuncias por inconsistencias financieras que superaban los 70 millones de pesos.
¿Bienestar social o refugio político?
Esta "deuda" con la transparencia obliga a preguntarse si Alternativa Social busca realmente el bienestar de los tabasqueños o si es simplemente una estrategia para mantener vigencia política y acceso a las prerrogativas públicas.
Si bien la pluralidad es positiva en una democracia, en el contexto de Tabasco su utilidad es cuestionable. Los partidos locales no siempre enriquecen el debate; a menudo pulverizan el voto y desvían recursos públicos hacia organizaciones que funcionan como "satélites" de figuras cuestionadas.
Bertruy propone un partido "por y para tabasqueños" frente al centralismo, pero al reciclar perfiles desgastados, el proyecto corre el riesgo de no ser una alternativa, sino un refugio para quienes ya no tienen cabida en las grandes coaliciones.
Incluso la apertura declarada hacia perfiles como Evaristo Hernández Cruz refuerza la percepción de que el partido podría ser una plataforma de intereses personales en lugar de un movimiento ciudadano.
Legalmente, Alternativa Social tiene el derecho de buscar su registro. Sin embargo, la confianza no se recupera con un nuevo logotipo, sino con una verdadera rendición de cuentas.
Si los ciudadanos se sienten defraudados, la carga de la prueba recae sobre Bertruy: él deberá demostrar que su "Alternativa" no es una repetición de las prácticas que hoy pretende criticar.
