• La Verdad del Sureste |
  • Lunes 02 de Marzo de 2026

VOZ UNIVERSITARIA

REESCRIBIR LA HISTORIA DE TABASCO

Publicado el:

Héctor Valencia Reyes



A raíz de la conmemoración realizada hace algunos días, sobre los 500 años de resistencia indígena y la caída de Tenochtitlán; los mexicanos pudimos comprobar que AMLO y la Cuarta Transformación, también están actuando en el ámbito de la reinterpretación histórica, cuestión que es coyuntural y que deberá influir en el cambio cultural y la mentalidad de la sociedad.
Eso quiere decir, que en México existe una política de Estado que busca recuperar nuestra memoria colectiva, nuestro pasado, con el objetivo de que se reescriba la historia, para contribuir en la formación de los ciudadanos con una conciencia de su cultura e identidad histórica.
Bajo la perspectiva de que se conozca la verdad acerca de la historia de México, se pretende reeducar a los mexicanos; porque durante muchas décadas el Estado Mexicano controló lo que se escribía de historia. Así surgió la llamada Historia Oficial, en la que se narró el pasado que al poder le convenía; por ello, se ocultaba y se reprimía cualquier versión del pasado que cuestionaba los intereses de los gobernantes y de los que controlaban la funcionalidad del Estado.
La perspectiva que asume la 4T sobre la historia de México, me recuerda esa vieja idea que se discute y difunde entre los historiadores e historiadoras: que la historia estudia el pasado para comprender el presente, para actuar con conciencia en él y contribuir en la determinación del futuro.
Desde esa lógica, es significativo que en México se asuma como política de Estado que la historia debe enseñarse y difundirse desde los parámetros científicos que establecen los historiadores e historiadoras. Como una ciencia que produce un conocimiento objetivo, que nos permite comprender nuestra naturaleza social y nuestro significado individual.
La 4T asume que la historia es una ciencia que nos ayuda a adquirir conciencia social, porque nos permite comprender nuestro desarrollo histórico comunitario; es una ciencia que nos sensibiliza sobre nuestra identidad individual y social; lo cual, nos da la posibilidad de actuar con objetividad y compromiso social, en los procesos del presente, con un proyecto social, que fundamenta nuestra vida ciudadana.
Llevados esos planteamientos al ámbito local, invito a la sociedad tabasqueña a reflexionar sobre la forma en que se ha escrito, difundido y enseñado la historia de Tabasco. Invito a la sociedad y a los historiadores e historiadoras, a analizar los contenidos de los libros clásicos de la historia de Tabasco, que fueron elaborados por hombres bien intencionados, pero que no fueron historiadores y, por lo tanto, no usaron los métodos y técnicas de investigación histórica. Por ello, tienen una objetividad cuestionada.
Al revisar y repensar la historia de Tabasco, publicada por muchos aficionados a ella, los historiadores deberán establecer síntesis sobre la calidad del contenido de dichos libros de Historia.
Deberán establecer explicaciones acerca de las obras de historia, que se elaboraron desde los intereses del poder, sin las metodologías de los historiadores; esos libros de Historia Oficial, reproductores de un discurso político y no de objetividades y verdades históricas.
Sobre esta cuestión, considero que muchos temas de la historia de Tabasco, abordados en diversos libros, tienen que ser reescritos. Porque tenemos pocas investigaciones históricas, que nos permiten comprender de manera integral, los procesos económicos, políticos y culturales de la historia de Tabasco.
Cabe mencionar: en muchos libros de historia de Tabasco, se ha ignorado el pasado indígena, la participación de las mujeres, la historia de los campesinos, los jóvenes, los obreros, etc.; a veces con plena intención (por órdenes del poder) y, otras, por simple desconocimiento. Al escribir estas ideas, recuerdo los libros de historia que mandaron hacer y financiaron: Madrazo Pintado, Andrade, Granier y Núñez, desde sus intereses políticos, importándoles poco la verdad y objetividad histórica.
Por eso, no está de más recordarle a los tabasqueños que: cuando la historia de una sociedad se enseña, se investiga y se difunde, sin las prácticas científicas y académicas de los historiadores e historiadoras; esa sociedad se mueve en los niveles de la opinión, la invención y la falta de comprensión de su verdadero pasado; lo cual, reduce las posibilidades, de que esa sociedad, actúe con conciencia en el presente.
Para concluir, quiero decirles a todos los sectores sociales de Tabasco: sí queremos que los tabasqueños tengan un conocimiento objetivo de su historia, para que actúen con conciencia social en el presente.
Es el momento de exigirle a los historiadores e historiadoras que hagan bien la tarea, en la producción, difusión y enseñanza de la historia de Tabasco, que hagan su quehacer más científica y comprometidamente. Es decir, hay que exigirles a los historiadores que reescriban la historia de Tabasco, desde la perspectiva de la ciencia y, no ya, desde los intereses e inercias del poder.