• La Verdad del Sureste |
  • Lunes 02 de Marzo de 2026

VOZ UNIVERSITARIA

500 AÑOS DE RESISTENCIA INDÍGENA

Publicado el:

Héctor Valencia Reyes




(Profesor e Investigador
de la DACSYH
de la UJAT)

En virtud de lo coyuntural, popular y polémico que se ha vuelto el tema; a continuación, les haré una breve explicación del porque a nivel nacional, estamos recordando la caída y la toma de Tenochtitlán por los españoles, bajo la interpretación y el concepto de 500 años de resistencia indígena.
Lo primero que es necesario aclarar es que: desde el inicio de la exploración, luego invasión y conquista española de las tierras mesoamericanas; se dieron dos fenómenos importantes, que nos permiten ubicar porque se estableció el dominio español y cómo se fue dando y definiendo la historia de los indígenas, en lo que hoy es México.
El primer fenómeno tiene que ver, con que las culturas prehispánicas que habitaban estas tierras eran diversas, no estaban unidas y algunas tenían viejas guerras. Por esa razón, varios grupos se unieron a los españoles, para derrotar y liberarse de los pueblos que tenían el control político y económico de Mesoamérica. Es decir, usaron la coyuntura, fuerza y capacidad bélica del invasor, a través de una alianza, para enfrentar a sus viejos enemigos y librarse del dominio que les imponían.
El segundo fenómeno tiene que ver con la lucha de los indígenas contra el conquistador. Desde la llegada de los españoles, varios grupos de mesoamericanos: mayas, mexicas, purépechas, tlaxcaltecas, etc., los rechazaron; en un primer momento, se enfrentaron a ellos y se negaron a convertirse en sus vasallos.
Con esa experiencia y ante la brutalidad de la conquista y la explotación sistemática, que sufrió el indígena en la Nueva España, durante la Colonia; muchos indígenas siguieron oponiéndose al control y explotación de los españoles y, constantemente, se rebelaron.
Ejemplos de esos hechos los tenemos en Yucatán, Veracruz, Chiapas, Nayarit o Tabasco. Los indígenas realizaron verdaderos levantamientos, usando sus símbolos culturales prehispánicos, su experiencia de ser relegados, discriminados y explotados, y desde luego, también usaron las armas.
Con esos movimientos, los indígenas se resistieron al control español. Las evidencias de lo que les digo, las pueden leer en los propios expedientes del Archivo General de Indias, que contienen las investigaciones y los juicios, realizados a las poblaciones levantadas; los expedientes de los encarcelados, torturados y ejecutados, por osar impugnar al poder de la corona española.
Sobre el mismo tema, en cada país de América Latina hay investigaciones sobre esa resistencia contra del conquistador español y portugués.
En México, los historiadores Enrique Florescano, Enrique Semo, Pedro Salmerón y el antropólogo Guillermo Bonfil Batalla, entre muchos otros, han investigado y difundido los hechos sobre las rebeliones indígenas durante los 300 años de colonia. Sus trabajos nos han permitido tener conciencia del significado histórico de esas sublevaciones.
Con esa información, podemos decir, que desde la conquista de Tenochtitlán hasta nuestros días, en diversas partes de lo que fue la Nueva España y en muchas regiones de lo que hoy es México, siempre se han dado movimientos indígenas que se han opuesto a las estructuras de poder y los mecanismos de control, impuestos por el conquistador primero y, después, a los que estableció el Estado mexicano y sus instituciones, luego de la Independencia.
Por lo expuesto, de manera breve y sintética concluyo diciendo dos cosas:
La primera: esas rebeliones y resistencias indígenas casi no las conocemos, porque fueron ocultadas por la historia oficial que impuso el conquistador durante la colonia y, por la historia que enseñó y difundió el Estado mexicano durante casi dos siglos. Es decir, por decisiones de control político y ejercicio del poder, la historia indígena fue ocultada, contada a medias y, luego, recluida en museos, mientras sus descendientes seguían siendo ignorados.
La segunda cuestión que hay que precisar, es que esa resistencia se dio y se da, porque las comunidades indígenas siempre han sido explotadas, relegadas, marginadas y discriminadas en México. Como parte de un racismo institucional y cultural que se ha instaurado como normal, que se reproduce constantemente, engendrando el clasismo, la desigualdad y la injusticia.
Hoy en México, la Cuarta Transformación está impulsando proyectos concretos para atender la situación de atraso, pobreza e injusticia, que viven las comunidades indígenas. Bajo la perspectiva de reconocer plenamente, los 500 años de su resistencia; reconociendo su historia, su diversidad cultural y sus valores ancestrales y comunitarios. Reivindicando la memoria histórica indígena y, su experiencia de lucha y de oposición ante proyectos conservadores, que les han negado su lugar en la historia.
Esperamos, parafraseando a AMLO: que esos proyectos se concreten en verdaderos hechos y, no, se queden en palabras. Porque la deuda histórica que se tiene con los indígenas debe saldarse de manera cabal y precisa, como un acto de humanidad, reconciliación histórica y justicia social.