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  • Lunes 02 de Marzo de 2026

VOZ UNIVERSITARIA

LA RELACIÓN ENTRE LOS INTELECTUALES Y EL PODER

Publicado el:

Héctor Valencia Reyes



(Profesor e Investigador de la DACSYH de la UJAT)

En el mundo occidental, desde la antigüedad clásica se debatió sobre el vínculo, enfrentamiento o sometimiento de los intelectuales y el poder. Encontramos referencias de ello, en Demócrito, Sócrates, Platón, Aristóteles; Heródoto, Tucídides y Polibio.
Bajo el dominio militar y político del Imperio Romano; durante la Edad Media, El Renacimiento, el Absolutismo, la Revolución Inglesa y Francesa; es decir, para no aburrirlos, durante todos los periodos y procesos históricos, vamos a encontrar ejemplos de como se relacionan, colaboran o se enfrentaron, los intelectuales y los grupos que mantienen una hegemonía en el poder.
En los procesos históricos de México, también vamos a encontrar ese fenómeno. Durante todo el siglo XIX, se tienen plenamente identificados a los intelectuales que participaron a favor o en contra de la Independencia; a los que se vincularon a los conservadores, que intentaron implantar un sistema político centralista. También, tenemos identificados a los intelectuales que asumieron una posición liberal y apoyaron el federalismo.
Y en esa línea, podemos señalar a los maestros, abogados, médicos, filósofos, poetas o escritores, que participaron a favor o en contra del Porfiriato, que actuaron en la Revolución Mexicana, en la consolidación del Estado posrevolucionario, la hegemonía que representó el PRI, el PAN o, el proyecto que intenta mantener MORENA.
Así, los académicos e intelectuales siempre han estado vinculados a las estructuras de poder y sus instituciones; el poder siempre ha necesitado de sujetos con capacidades cognitivas significativas, que racionalicen, analicen y definan estrategias para hacer funcional al Estado; sujetos que son capaces de ver las coyunturas, que elaboran y diseñan proyectos y políticas para orientar a los diversos sectores, dentro de los limites que definen su sistema político y su modelo de desarrollo.
El problema, de la relación entre los intelectuales y el poder, radica en que, esa relación representa un dilema ético para los propios intelectuales, porque comúnmente, todos tienen una formación académica y profesional; en la cual, existen decálogos que definen su deber ser, sus obligaciones profesionales y morales en su práctica social concreta.
Es decir, un intelectual tiene un deber ético y moral, en función de la profesión que ejerce; su práctica social, no puede traicionar los principios que legitiman su profesión. Entonces, ¿Por qué suele suceder que teóricos del derecho, la economía y la historia (o de cualquier ciencia) promueven y defienden sistemas políticos injustos, que explotan y mantienen en crisis a la población, en un permanente proceso en el que se oculta el pasado y se escribe la historia a modo?
Pues eso sucede, porque esos intelectuales y académicos, anteponen sus intereses de clase, sus aspiraciones políticas y su pertenencia a un grupo social y a un sistema político, en lugar de los postulados éticos que definen su profesión.
En ese proceso, los intelectuales que legitiman estructuras de poder autoritarias, corruptas, represivas y, que solo velan por los intereses de las elites y los grupos privilegiados; por lo común, son intelectuales que definen su quehacer en función de las canonjías que reciben, ya sea económicas, culturales y políticas; sin importarles las injusticias, pobreza y desigualdades en que viva la mayoría de la población.
Los científicos sociales que han analizado este fenómeno: Marx, Weber, Foucault, Sartori, Gramsci, Althusser, Bourdieu y otros, nos han explicado, que los intelectuales que actúan así, que descienden de las élites, lo hacen porque asumen en su práctica social una conciencia de clase, en la que reproducen un proyecto que va con su condición social.
Los intelectuales que provienen de las clases populares y legitiman un régimen social injusto, carecen de conciencia de clase.
Finalmente, hay que precisar algo: ambos carecen de conciencia social al apegarse a un poder que reproduce injusticia social.